Varias culturas prehistóricas dejaron nítidas huellas de su existencia en las tierras de Boiro. Los momentos mejor testimoniados son el Megalitismo, con sus milenarios túmulos funerarios, la Edad del bronce, que confirma su presencia a través de los petroglifos labrados en los roquedos boirenses hace más de 3.000 años, y la Edad del Hierro, que tiene en los restos de los castros las muestras mas destacables de aquellos primitivos tiempos.

Las numerosas piezas que salieron de estos parajes para formar parte de los fondos de varios museos gallegos y de fuera de Galicia (Museo Arqueológico de Ourense, Museo da Depuración de Lugo, Facultade de Historia de la Universidade Compostelana , Museo Arqueológico de Madrid,...) dan idea de la riqueza arqueológica de esta zona.

Acerquemosno, pues, a aquellas culturas a través de sus obras más representativas.

 

Las primeras noticias acerca de estas milenarias construcciones provienen de mediados del S.XVIII, tiempo en el que el ilustrado Fray Martín Sarmiento descubre la existencia de mamoas en las tierras del Barbanza. La gran densidad de megalitos llevó en 1927 a los prestigiosos arqueólogos de la "Xeracion nós" Florentino L. Cuevillas y Fermín Bouza Rey a trabajar en la comarca y publicar, con la colaboración del escritor e investigador boirense Ramón Martínez López, la obra "Prehistoria e Folclore no barbanza. Estas y otras investigaciones confirman que nos encontramos ante un área megalítica de grandísimo valor.

La mayor concentración de antas y mámoas de la comarca se encuentra en el paraje boirense "Chans do Barbanza", pues en esta meseta se tiene conocimiento se tiene conocimiento de la existencia de unas diez necrópolis que acogen alrededor de veinte mámoas. "Pozas da Lagoa-Pedra da Xesta", "Sabuceda", "Porto Traveso", "Outeiriño do Pan", "Casto do Páramo", "Arca do Barbanza", "Armadoiro", "Mamoa Cavada", "Casota do fusiño" e "Outeiro Redondo de Brañas de Prados" dan nombre a cada uno de estos cementerios de mas de 5.000 años de antigüedad.

Todas tienen un alto valor pero quizás las mas interesantes sean la "Casota do Páramo", que posee una enigmática inscultura en su interior, y la "Arca do Barbanza", la mayor anta de Galicia.

Por desgracia, el estado de conservación de éstas mitificadas construcciones es muy deficiente debido a las rapiñas a las que fueron sometidas siglos atrás por gentes ávidas de unos tesoros que únicamente existieron en su imaginación.

La Huella de la Edad del Bronce (1.800 a. de C. 600 a. de C.) se materializa en los granados rupestres al aire libre o petroglifos que se distribuyen por las faldas de los montes Deira y Pedroso. A falta de realizar una prospección exhaustiva, en esta gran área podemos encontrar algunas de las insculturas mas significativas del Bronce. Aunque los más conocidos son "A Laxe da Cabra", en Ferreiros, y las combinaciones circulares y cazoletas de los petroglifos denominados de Agüeiros, existen otras piedras de los caracteres propios de aquella cultura (cérvidos, enrejados, combinaciones circulares, etc.) distribuidas por este espacio de tanto interés arqueológico.

Una investigación rigurosa seguramente desvelaría la existencia de una estación petroglifica de primero orden.

En los alrededores de San Ramón de Bealo también podemos localizar indicios de aquella época, aunque en este caso las insculturas del Calcolítico aparecen mezcladas con otras mas recientes en el tiempo (castreñas, medievales, etc. ), circunstancia que si cabe hace más interesante este espacio.

Finalmente los vestigios de los distintos asentamientos fortificados de la Edad del Hierro nos permiten trasladarnos hasta la Cultura de los Castros.

En el término municipal boirense se conocen por lo menos una docena de poblados fortificados, que hacen de este Ayuntamiento el primero del Barbanza y uno de los primeros de toda la provincia de A Coruña en cuanto a poblados de este tipo.

Al igual que en otros casos, la inexistencia de estudios rigurosos sobre la mayor parte de los asentamientos hace que haya ser cautos a la hora de atribuirle un carácter castreño.

Los únicos excavados y que cronológicamente se pueden encuadrar con seguridad en la época castreña son los asentamientos de O Achadizo (Cabo de Cruz), Neixón Pequeno (Cespon) y Neixon Grande (Cespon), todos en la costa

El Castro do Achadizo, localizado al lado de la explanada portuaria de Cabo de Cruz fue parcialmente excavado en 1992 desvelándose a la existencia de varias construcciones y diverso material de la época (abundante cerámica, tanto indígena como foránea, restos de hebillas, armas, molinos de mano, etc.) Hoy tan solo se puede observar una minúscula parte del primitivo recinto que debió ocupar la practica totalidad del lugar conocido como O Campo.

 

 

 

Castros de Neixon:

El Castro Pequeno de Neixon (S.V. a C. fue excavado en distintas campañas por los mas prestigiosos arqueólogos gallegos, constituyendo uno de los yacimientos mas antiguos e importantes de toda Galicia, pues gracias a las informaciones de él sacadas se pudo fechar el comienzo de la Cultura Castreña. Después de muchos años de abandono, en la actualidad está en proceso de recuperación.(Mira la galeria de fotos del castro)

 

 

 

 

 

El Castro Grande de Neixon (S.I d. de C) se localiza a unos ciento treinta metros de la anterior y los expertos lo califican con elementos de romanización.(Mira la galeria de fotos del castro)

 

Como se comentó con anterioridad, si exceptuamos los asentamientos distribuidos por el espacio boirense fueron investigados exhaustivamente por lo que es difícil adscribirlos a una etapa concreta.

Precisiones cronológicas aparte, se sabe que las estribaciones montañosas de la Serra do Barbanza también fueron escogidas por nuestros antepasados para establecerse. Así, los restos de los enclaves de Loxo, Cures, Castelo de Vitres y Coto da Moureira, que se encuentran alineados a lo largo de su ladera oriental, hacen que algunos especialistas piensen en la existencia de una comunidad que desde sus atalayas controlaron el litoral y las vías de comunicación entre las rías de Arousa y Muros-Noia.

Si estos u otros asentamiento, Bealo, Sandrenzo, Vilariño, A Gorita, Castriño e San Martiño, tiene su origen en la Edad del Hierro o por el contrario se trata de construcciones de época romana o medieval solo se podrá saber a través de un riguroso estudio de los restos existentes.

Igual incertidumbre pesa sobre el tramo de calzada que atraviesa las montacareas tierras del Barbanza y pasa al lado del Castelo de Vitres. El historiador de hace dos siglos López Ferreiro afirma que se trata de una vía romana y que el "Castelo" sirvió de acuartelamiento a la Legión VI Victrix. Romana o no vale la pena desplazarse por encima de  la aldea de Mosquete para disfrutar de ella y del fenomenal marco de que la rodea.

Queda constancia, pues, de que las tierras boirenses están llenas de testimonios materiales de su mas remoto pasado, que se convierten en piezas fundamentales del inconcluso rompecabezas que es la historia del actual Concello de Boiro.

 

 

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