La arquitectura religiosa ocupa un lugar destacado dentro del patrimonio histórico-artístico boirense y tienen en las iglesias parroquiales las muestras más destacadas de este tipo de arte. Prácticamente todas fueron modificadas en el S. XVIII coincidiendo con el buen momento económico y demográfico que atravesaron estas tierras. Cualquiera de nuestros templos es merecedor de ser visitado y seguro que siempre encontraremos algún detalle que mueva nuestra curiosidad. Aún así destacaremos los siguientes:

San Vicente de Cespón:

Comparte con San Cristovo de Abanqueiro el honor de ser una de las más importantes iglesias del municipio por su valor histórico-artístico.

A pesar de que no se conoce con exactitud la fecha del levantamiento del primitivo templo, parece ser que data del S.XI. Sin embargo, experimentó transformaciones a lo largo de su dilatada existencia debiendo ser la reedificación del año 1697 uno de los trabajos de mayor envergadura. Después de estas obras solo se se conservan unos pocos detalles del románico primitivo, destacando su pórtico de entrada y los canecillos del ábside.

 

Otras épocas y su forma de entender el arte fueron dejando poso en este lugar de culto. A´si los tiempos de gótico se materializan por medio de un espléndido baldaquino en piedra profusamente decorado, y en el ilustrado S.VXIII se tallaron los retablos que embellecen los distintos altares al tiempo que nos ponen en contacto con los estilos barroco, neoclásico,...

Llama la atención en el exterior de esta iglesia la capilla lateral edificada en 1706, donde aparece inscrito un extenso texto bíblico.

San Cristovo de Abanqueiro

Este templo que funde sus raíces en el S.XIII es otra de las joyas de la arquitectura religiosa boirense.

A pesar de las modificaciones efectuadas a lo largo de su dilatada historia, conserva el porte de su románico originario, destacando la colección de modillones que sostienen el alero del tejado, donde se aprecian las extrañas figuras propias del tenebrismo de aquellos tiempos. Otros detalles significativos hay que buscarlos en el arco triunfal apuntando del prestiberio que descansa en unas columnas con capiteles labrados a base de motivos vegetales y en los poderosos contrafuertes que contribuyen desde hace cientos de años a mantener en pie los muros de San Cristovo.

Destacar también la antiquísima tapa del sarcófago que se halla en el atrio y la labra heráldica de una de las paredes exteriores del edificio.

La casa rectoral, que cuenta con una interesante patín con corredor cubierto que da acceso a la planta alta, completa el conjunto parroquial.

Santa Baia de Boiro

El continuo incremento del grey parroquial que experimentó la feligresía de Santa Baia a lo largo del S.VIII hizo que el templo tuviera que sufrir varios ensanchamientos y prolongaciones hasta conseguir la actual configuración. El pórtico y la torre nos remiten a aquellos laboriosos tiempos del barroco.

 

Del originario S.XII apenas se conservan otros elementos mas que las antiguas columnas románicas del interior.

 

 

 

El talento de destacados artistas está presente en Santa Baia a través de algunas de las realizaciones arquitectónicas, pictóricas o escultóricas, que se conservan en este templo, destacando entre otras las tallas del Miguel de Romay, la pintura de Juan Antonio García de Bouzas (uno de los pintores más destacados del S.XVIII?, o el ingenio arquitectónico del maestro de obras de la catedral compostelana Gaspar de Arce Solorzano.

 

 

San Xoán de Macenda

Los estudiosos afirman que el conjunto parroquial de Macenda constituye un valioso ejemplo de iglesia rural barroca, siendo el campanario el elemento mas destacado por concentrarse en el la mayoría de los elementos decorativos (molduras labradas, ventana ovalada, escudos de armas,...).

Sus líneas y proporciones armónicas junto con el entorno en el que se encuentra hacen que haya que calificarlo como una de las muestras mas puras de iglesia rural barroca.

Son también merecedores de la atención del visitante algunos remates de los nichos que rodean la iglesia y las ruinas de la casa rectoral, que conservan en el muro exterior un escudo con la cruz de Calatrava y completan el conjunto parroquial.

Además de los citados templos existen otros que de igual modo merece la pena visitar, como es el caso de las iglesias parroquiales de Santa María do Castro, Santiago de Lampón, San Andrés de Cures y San Pedro de Bealo, o de construcciones menores como San Salvador de Comoxo (en otros tiempos parroquial), O Carme en Cabo de Cruz, O Chazo, A Virxe de Exipto y San Martiño (antiguamente vinculada al pazo de Agueiros) , Abanqueiro, A Virxe do Loreto, San Roque en Cespón, As Animas  y la ermita de San Ramón de Bealo, completan la lista de capillas las de los Pazos de Fonteneixe, Sandrenzo y la de la Torre de Goians entre otras.

Pazos y Casonas

La arquitectura civil boirense de mas merito esta representada sin duda, por las mansiones de los antiguos nobles y familias hidalgas que controlaron las jurisdicciones señoriales que parcelaban las tierras de Boiro y sus contornos durante el Medievo, la Edad Moderna y aun el comienzo de nuestros tiempos contemporáneos.

Sus dimensiones, escudos nobiliarios, torres, solanas, capillas palomares y amplios jardines dan idea del poderío que antaño tuvieron sus propietarios.

Como muestras mas significativas de estas residencias señoriales podemos señalar las siguientes:

Torre de Goians (en el lugar del mismo nombre, parroquia de Lampon)

Antiguo pazo y torre enclavada en un hermosísimo marco costero que originariamente estuvo vinculada a los Fandiños y Mariños.

Que en esta casa trabajara gente de tanto prestigio como Domingo de Andrade (el celebre constructor de la Torre Berenguela de la Catedral de Santiago que reedificó Goiáns a mediados del S. XVI) o que de ella salieran personajes tan renombrados como D. Juan Antonio Caamaño Varela y Mendoza (alcalde de Santiago en 1730) o D Vicente Caamaño y Gayoso (Caballero de San Juan y director de la Real Compañía de Guarda Marinas de Ferrol) entre otros nos da idea de la relevancia y poderío de los antiguos linajes de la casa de Goians.

 

Pazo de Fonteneixe (Boiro)

Originario del S.XVI  o XVII, estuvo vinculado desde el S.XVIII a la familia del Río hasta su decadencia. A mediados de los años 70 fue afortunadamente restaurado por sus actuales propietarios.

 

Pazo de Agüeiros (en el lugar del mismo nombre, parroquia de Abanqueiro)

Sabemos a través de las inscripciones que acompañan a los escudos en piedra de la fachada principal, que este pazo fue levantado en el año 1585 por los señores Gomez Ares de Mosquera y Elvira Prego de Montaos y reedificado en 1879 por iniciativa de los señores D. Antonio Piñeiro y Aguilar y Dª Maria Asunción Diago y Tirry, Condes de Canillas.

Agüeiros estuvo habitado durante generaciones por los distintos marqueses de Bendaña hasta que en el año 1879 los Conde de Canillas se hicieron con su propiedad y lo reformaron totalmente.

Actualmente es propiedad de los herederos del destacado pintor Roberto González del Blanco.

 

 

 

Pazo de Rivademar (en Quinteiro, Cespón)

En los comienzos del S.XVIII sabemos que pertenecía a D. Juan de Caamaño Figueroa y Sotomayor y a su esposa Dª Maria Romero de Caamaño.

Después de muchos años de abandono, en la actualidad en fase de restauración.

Pazo de Sandrenzo (En Sandrenzo, parroquia de Cespón)

Los linajes de los Caamaño y de los Torrado señorearon este pazo y sus contornos desde el S. XVI.

Casa de Vimieiro (en Boiro).

En el X. XVI era propiedad de D. Fernán Mariño y sus herederos.

Completan la lista la Casa de Conde en Agüeiros (parroquia de Abanqueiro), la Casa dos Ricoy y la de los Borrás en Abanqueiro), la Rectoral de San Pedro de Bealo y la Granxa do Esteiro, en el lugar del mismo nombre y parroquia de Santa María do Castro.

Otros edificios también de merito son las casas de Bao, Tenencia, Bandorío en Boiro, La Casa do Pazo en Comoxo, la Granxa do Cobo en Lampón, la Casa dos Torrado y la Casa de Ante en Abanqueiro (destacar la existencia en este lugar de las dos únicas casas asoportaladas conservadas en el municipio de Boiro), las rectorales de Santa Baia de Boiro, San Cristovo de Abanqueiro y las ruinas de la que fue de San Xoan de Macenda.

Aunque sabemos que no todos los edificios notables de otras épocas históricas figuran en estas líneas, los aquí nombrados constituyen, sin duda, una buena muestra de la riqueza arquitectónica civil de Boiro.

 

Heráldica

Como testimonio del pasado militar de las antiguas estirpes nobiliarias se asoman a las fachadas de los Pazos Boirenses los mas bellos escudos de armas.

Signos de los señoríos de antaño, hoy los blasones tiene el valo de recordarnos los tiempos de las antiguas jurisdicciones, sus encomiendas, privilegios y por suspuesto de ser piezas artísticas de gran calidad.

Adheridos a las paredes de Pazos como A Torre de Goians, Fonteneixe, Agüeiros, Rivademar, Sandrenzo, Casa do Conde, entre otros, y sin olvidarnos de los que adornan las seculares paredes de templos (San Xoan de Macenda, San Cristovo de Abanqueiro, Santiago de Lampon, emita de San martiño), casas rectorales (San Pedro de Bealo, San Xoan de Macenda, al igual que otras construcciones menores (muiño de Ponte Goians), los escudos nobiliarios resisten el paso del tiempo y ofrecen al visitante la posibilidad de sumergirse en el asado mas señorial de las tierras de Boiro.

CRUCEROS

Aproximadamente un centenar de muestras de este tipo de escultura religiosa al aire libre se distribuyen por todo el termino municipal boirense.

Además de los tradicionales cruceros "de vara" que pueblan las tierras boirenses y de los que se conservan piezas de gran calidad artística y notoria antigüedad (Corillo 1678, San Ramón de Bealo 1707, A Charca 1712, Runs 1730, Da Ante 1737, Bao 1746, Cesar 1776, etc.), existe otro tipo de cruceros denominados "de Loreto" o "de capela" que son genuinos de los contornos barbanzanos.

Esas construcciones están compuestas por una gruesa columna rematada en una cavidad en forma de pequeña capilla que alberga, o al menos originariamente así debió de ser, la imagen de la Virgen María. Los mas antiguos ejemplares funden sus raíces en el S. XVI, pero su mayor difusión tiene lugar en las dos posteriores centuarias.

Los Cruceros de Cubelino (Ferreiros), escogido por Castelao para ilustrar su libro (As cruces de pedra na Galiza", el de lugar de o Boiro o el de Coroño, levantados estos dos a finales del S. XVI, pueden ser de buena referencia de escultura monumental.

No debemos olvidarnos de uno de los escasos ejemplos de crucero de triple cruz existentes en Galicia, como el de Calvario de Cespón, remate de un antiguo Vía Crucis según parece comenzaba en Abanqueiro.

HÓRREOS, MOLINOS, PALOMARES...

Pero el genio creador de los viejos canteros y maestros de obras no solo se manifestó a través de Pazos, iglesias y cruceros, sino también por medio de creaciones mas sencillas en apariencia, que quizás por su intima integración en este paisaje, en numerosas ocasiones pasan desapercibidas.

Se trata de hórreos, molinos, palomares, pequeños puertos, hornos de teja y otras construcciones que en su mayoría vieron la luz en el S.XVIII, coincidiendo con la etapa de la expansión que supuso este siglo para heredades del viejo Boiro.

 

 

 

 

La visita a cualquiera de estas obras que en su día contribuyeron al bienestar de nuestra gente y hoy, en la de los casos, tienden a desaparecer puede constituir una buena manera de  acercarse a los medios de vida de no hace tantos años y a las ingeniones soluciones que se supieron encontrar.